lunes, 4 de septiembre de 2023

NO LLORAN A NUESTROS COMPAÑEROS CAÍDOS, SINO A SUS VERDUGOS

Como militante de la causa Nacional Justicialista repudio el repudio, valga la redundancia, que los organismos de "Derechos Humanos" en particular y el progresismo kirchnerista en general expresaron en estas últimas horas respecto del homenaje a las víctimas del accionar subversivo que se realizará en la Legislatura Porteña.

Parece que éstos agentes sinárquicos olvidan que muchas de esas víctimas eran peronistas. Y que justamente dieron la vida por lealtad a la causa y al General.

Una vez más el progre-kirchnerismo muestra la hilacha gorila. Durante sus gestiones de gobierno no sólo que jamás realizaron homenaje alguno a los peronistas asesinados por los terroristas Montoneros y Erpianos, sino que al contrario, reivindicaron a los verdugos de los compañeros y a sus "Madres".

Por todo ello vaya mi repudio a ellos y mi reconocimiento a los compañeros peronistas caídos por el accionar terrorista de la subversión apátrida y sinárquica.

In memoriam ...

- Augusto Timoteo VANDOR (CGT - UOM) asesinado por DESCAMISADOS (ENR) el 30/06/1969.

- José ALONSO (CGT - FONIVA) asesinado por DESCAMISADOS (ENR) el 27/08/1970.

- Julián MORENO (CGT - UOM) asesinado por FAR el 22/01/1973.

- Argentino DEHEZA (CGT - UOM) asesinado por FAR el 22/01/1973.

- Luis Osvaldo BIANCULLI (CGT) asesinado por MONTONEROS el 14/02/1973.

- Orlanda TIFFIS de CONTESTI (PJ) asesinada por MONTONEROS el 30/03/1973.

- Dirk Henry KLOOSTERMAN (CGT - SMATA) asesinado por FAP el 22/05/1973.

- Alberto ARMESTO (PJ) asesinado el 25/06/1973.

- Marcelino MANSILLA (CGT UOCRA) asesinado por FAP el 27/08/1973.

- José Ignacio RUCCI (CGT – UOM) asesinado por MONTONEROS el 25/09/1973.

- Jorge Patricio GALLARDO (CdO) asesinado por MONTONEROS el 05/02/1974.

- Miguel Ángel CASTROFINI (Militante Peronista) asesinado por ERP-22A el 08/02/1974.

- Rogelio CORIA (UOCRA) asesinado por ERP el 22/03/1974.

- Antonio Pedro MAGALDI (CGT San Nicolás) asesinado por ERP el 04/04/1974.

- Félix Alberto NAVAZO (CNU) asesinado por MONTONEROS el 01/07/1974.

- Martín SALAS (CNU) asesinado por MONTONEROS el 05/08/1974.

- Víctor SÁNCHEZ (CdO) asesinado por MONTONEROS el 13/09/1974.

- Carlos Alberto SAUCEDO (CdO) asesinado por MONTONEROS el 13/09/1974.

- Dante Rubén BALCANERAS (PJ) asesinado por MONTONEROS el 18/09/1974.

- Juan Mario RUSSO (SIND. MADERA) asesinado por MONTONEROS el 02/10/1974.

- Isaac Valeriano YORKIS (JPRA) asesinado por MONTONEROS el 31/10/1974.

- Mario Florencio FERNÁNDEZ (JSP) asesinado por MONTONEROS el 26/11/1974.

- Rubén DOMINICO (CdO) asesinado por MONTONEROS el 03/12/1974.

- Armando CANZIANI (PJ) asesinado por MONTONEROS el 28/01/1975.

- Roberto HUALDE (PJ) asesinado por MONTONEROS el 28/01/1975.

- Pascual FRANCONERI (PJ) asesinado el 02/02/1975.

- Armando CANZIANI (PJ) asesinado por MONTONEROS el 28/01/1975.

- Rodolfo Nicolás CHÁVEZ (SIND. Ingenio Concepción) asesinado por MONTONEROS el 04/02/1975.

- Antonio FRÍAS (SIND. Ingenio Concepción) asesinado por MONTONEROS el 04/02/1975.

- Mario JUÁREZ (SIND. Ingenio Concepción) asesinado por MONTONEROS el 04/02/1975.

- Dante GIMÉNEZ (SIND. Ingenio Concepción) asesinado por MONTONEROS el 04/02/1975.

- Hipólito ACUÑA (62 0RG) asesinado por MONTONEROS el 14/02/1975.

- Félix VILLAFAÑE (UOM) asesinado por MONTONEROS el 18/02/1975.

- Teodoro PONCE (UOM) asesinado por MONTONEROS el 18/02/1975.

- Ernesto Carlos PIANTONI (CNU) asesinado por ERP el 20/03/1975.

- Héctor SORROUDE (SIND. IND. NAVAL) asesinado por MONTONEROS el 02/04/1975.

- José Pedro CHIRINO (JSP) asesinado por ERP el 05/04/1975.

- Juan Enrique PELAYES (ASOC. BANCARIA) asesinado por MONTONEROS el 10/06/1975.

- Fidel QUIROZ (SIND. CERAMISTAS) asesinado por MONTONEROS el 18/06/1975.

- Rubén CARTIER (PJ) asesinado el 14/07/1975.

- Adolfo Florencio DI BASTISTA (SAT) asesinado por MONTONEROS el 15/07/1975.

- Pierino MARABINI (PJ) asesinado el 30/08/1975.

- Adolfo EGEL (PJ) asesinado el 10/10/1975.

- Juan Carlos ACOSTA (JSP) asesinado el 13/10/1975.

- Graciela CHEF MUSE (JSP) asesinado el 13/10/1975.

- Eduardo Aníbal FROMIGUE (JSP) asesinado el 13/10/1975.

- Ricardo SÁNCHEZ (UOM Rosario) asesinado por ERP el 21/10/1975.

- Ramón Pablo ROJAS (PJ) asesinado el 03/11/1975.

- Alberto Manuel CAMPOS (PJ) asesinado por MONTONEROS el 17/12/1975.

- Carlos Alberto FERNI (PJ) asesinado por MONTONEROS el 17/12/1975.

- Santiago ÁLVAREZ (PJ) asesinado por MONTONEROS el 17/12/1975.

- José Miguel TARQUINI (CNU) asesinado por MONTONEROS el 05/02/1976.

- Alberto César GIMÉNEZ (SIND. PASTELEROS) asesinado por MONTONEROS el 26/02/1976.

- Atilio SANTILLÁN (FOTIA) asesinado por ERP el 22/03/1976.


¡¡¡PRESENTES!!!

viernes, 16 de junio de 2023

Internacional Jesuítica enemiga del Nacional Justicialismo



En un nuevo aniversario del bombardeo del 55, vale la ocasión para repasar la "tragedia" del peronismo, en tres actos ...


PRIMER ACTO: 

Raúl Mendé, quien fuera el Director de la Escuela de Conducción Peronista, decía que los Jesuitas norteamericanos fueron los que generaron el acercamiento entre Roosevelt y Truman con el Papa Pío XII; y que los protagonistas de dicha alianza fueron el Cardenal Francis Spellman, arzobispo de Nueva York, y un joven jesuita hijo de un ministro yankee. Y afirmaba que el objetivo era instaurar en occidente una fuerza política, la Democracia “Cristiana”, que sustituyera a los movimientos de tercera posición como ya se había realizado en Alemania y en Italia. Y concluye que ese es el origen del enfrentamiento entre Perón y la internacional sinárquica Vaticana.

Este primer acto concluye, aunque parezca contradictorio, con un Corpus Christi en el cual marchaban hermanados güelfos, masones, liberales y comunistas, y con el posterior derrocamiento del Gral. Perón (Septiembre del '55), previo bombardeo en Plaza de Mayo de la Marina masónica al grito de “Cristo Vence” (Junio del '55) .   

Por algo el Gral. Perón cuando se refería a los Jesuitas en su obra “La fueza es el derecho de las bestias” los definía como traidores. Es más definió a la “Revolución Libertadora” como una revolución auténticamente jesuítica.


SEGUNDO ACTO:

Por su parte, el Gallego Álvarez, líder de Guardia de Hierro, nos alertaba de que en 1961 desde el CIAS, Centro de Información (léase de Inteligencia) y Acción Social de la Compañía de Jesús en Argentina, se elaboró el plan del “peronismo” sin Perón, maniobra sinárquica para quedarse y desviar el curso del movimiento nacional. Y afirmaba que “con los años, y como frutos de ese plan, de él surgen primero los 'azules' (contra los “colorados” liberales), más tarde el gobierno de Onganía, después los Montoneros”. 

Esta maniobra de infiltración generaría la reacción de los anticuerpos del Movimiento Nacional Justicialista que derivaría en el enfrentamiento sangriento de los años setenta. Pero pese a esta reacción, no se pudo con la maniobra sinárquica que nos atacó por izquierda (subversión) y por derecha (Proceso de Reorganización Nacional). Esto terminaría con la instauración del régimen democrático liberal por parte de los militares procesistas, y con la degradación del Movimiento Nacional Justicialista en un simple partido político del régimen. 

Este segundo acto concluye con el Partido Justicialista incorporado, en el año 1998 durante el gobierno de Menem, a la Internacional Democrata Cristiana, siendo esto fruto de la ardua labor del güelfo Antonio Cafiero y su Renovación “Peronista”. Sí, el mismo que en el '55 traicionó a Perón, no por católico sino por fidelidad a los planes de la internacional Vaticana (sustitución del justicialismo por la democracia cristiana), que no es lo mismo.


TERCER ACTO:  

Un Jesuita se convierte en líder mundial, llegando a la cúspide de la internacional Vaticana. Y ese jesuita es reconocido por los compañeros (de derecha a izquierda) como un verdadero líder de la liberación nacional, como un auténtico conductor del movimiento nacional, aunque parezca contradictorio ya que está al frente de una internacional sinárquica.


¿COMO SE LLAMA LA OBRA? 

“JAQUE MATE” … Y sí, la única verdad es la realidad … la tenemos adentro compañeros.

viernes, 16 de septiembre de 2022

UNIDOS BAJO EL SIGNO DE LA CRUZ O DIABÓLICAMENTE ENFRENTADOS

En septiembre pasado S.S. Francisco hizo un pedido a todos los católicos del mundo para que “recen por la Iglesia contra el diablo”, al que definió como aquel que siempre tiene en miras “dividirnos de Dios y entre nosotros”. La solicitud del Papa generó estupor en los medios de comunicación a nivel mundial, debido a que cada vez son más frecuentes las referencias del Sumo Pontífice al maligno y a su accionar. Pero pocos entendieron, o quisieron entender, a que se refería. Francisco en pocas palabras nos estaba indicando la esencia del drama de la humanidad, el cual no es otro que la separación del hombre de Dios y su consecuencia, el enfrentamiento entre los hombres. Es que la intromisión del pecado en la historia por obra del diablo nos separó de Dios y tuvo como consecuencia fundamental la división entre los hombres; los cuales, separados del Padre, ya no se sienten como hermanos. Ello se deduce del propio texto bíblico, ya que en el libro del Génesis inmediatamente después del relato de la tentación y la caída del hombre (Gn III) se narra el fraticidio, es decir el asesinato de Caín a su hermano Abel (Gn IV). En definitiva, la acción característica del diablo es la división, lo contrario a la de Nuestro Señor Jesucristo, que se encarnó y murió en la Santa Cruz para restaurar y unir lo que aquel había desunido. Lo dicho, además se puede respaldar desde el punto de vista etimológico, porque el término “diablo” nos viene de la palabra latina “diabulos”, la cual tiene su origen en el verbo griego “diaballien”, que hace referencia a la acción de separar, de dividir, o de crear inquinia o desunión. Por todo ello, podemos decir que toda acción que tienda a la separación del hombre de Dios y a la división entre los hombres es una acción diabólica, de la misma manera que lo es toda ideología, teoría o doctrina que se base y fundamente en ello. 

Ahora bien, no es casualidad lo que pide el Papa. Él, más que nadie, sabe que estamos inmersos en una batalla metafísica, de la cual depende el futuro de nuestra civilización. Occidente, otrora forjador de la Cristiandad, se encuentra hace siglos en un proceso lento, pero constante, de apostasía universal, tal como lo llamaba el maestro Ezcurra Medrano en su obra “Catolicismo y Nacionalismo”. Nuestra civilización se ha alejado de Cristo, de Aquel que ha venido a unirnos como hermanos y a restaurar nuestro lazo filial con el Padre. Este proceso de apostasía, que nos conduce indefectiblemente hacia una sociedad cainita o diabólica, es decir separada de Dios y de enfrentamiento entre los hombres, podemos decir que tuvo su primer etapa con el Renacimiento, cuando se desplaza del centro a Dios (teocentrismo) y se entroniza al hombre en su lugar (antropocentrismo – endiosamiento de la creatura). Este alejamiento de Cristo es un nuevo pecado de orgullo que, al decir de Ezcurra Medrano, “renueva en la humanidad el pecado de Adán y el pecado de Luzbel, y que la hace caer por segunda vez ante el 'seréis como dioses' de quien dijo a Dios: non serviam”. Sin embargo, las consecuencias más nefastas para la vida comunitaria de este proceso apóstata se evidencian notoriamente con la irrupción en la historia del liberalismo y del marxismo. Es decir, con la entronización como motor de la historia de la “lucha de clases”, cuya causa es el egoísmo liberal y su efecto el resentimiento marxista. Pero no nos engañemos, el móvil de ambos es el mismo, el odio fraticida. La guillotina jacobina y la purga roja así lo atestiguan. 

Pero parece que no alcanzaba con el enfrentamiento de clases entre “opresores” y “oprimidos”, había que profundizar la división diabólica para que ya no haya vínculos de cofraternidad y solidaridad ni siquiera entre los integrantes de la misma clase. Entonces, se profundizó el proceso, alentados por la victoria de las dos ideologías diabólicas en la Segunda Guerra Mundial. Ahora la división debía ser dentro del seno de la propia familia y en los claustros educativos, entre padres e hijos, entre maestros y discípulos. ¿Cuáles fueron sino los objetivos primordiales de las corrientes contraculturales que explotaron en los años sesenta? ¿Acaso no fueron el ataque a los principios de jerarquía y de autoridad para lograr el enfrentamiento generacional? Los malignos cerebros del Instituto Tavistock o de la Escuela de Frankfurt y sus planes de ingeniería social y contracultura, así lo demuestran.

Sin embargo, como la acción diabólica no tiene tope, hoy somos testigos de una aceleración aún mayor de este proceso fraticida. Además de la lucha de clases y del choque entre padres e hijos, sumamos un nuevo enfrentamiento impuesto, la guerra entre sexos mediante la “ideología de género” y el accionar “feminista”. Y es así como actualmente vemos surgir todo tipo de movimientos o agrupaciones que tienen como objetivo primordial el filicidio y la exaltación del resentimiento feminista. Muchos de ellos son realmente patéticos y ridículo, como el “colectivo de actrices argentinas” y “los varones antipatriarcales”, pero todos tienen un denominador común: son financiados por los vampiros de la usura internacional, lo que les permite su promoción en todos los medios masivos de comunicación, desde C5N y Página/12 hasta TN y Clarín. Estos idiotas útiles intentan mediante la “ideología de género” subvertir la naturaleza, verdadero atentado contra la creación, y por ende contra el Creador. Y a través del feminismo buscan la destrucción de la familia, célula básica de la sociedad. La metodología que utilizan es instaurar artificiosamente una disociación entre la mujer y su rol natural en el hogar. Por ello las feministas siempre odiaron a Evita, porque las refutaba diciendo que “el problema de la mujer es siempre en todas partes el hondo y fundamental problema del hogar” como sentenció en La razón de mi vida.

En fin, Francisco con sus reiteradas referencias al diablo y a su acción disociativa nos recuerda quién es el enemigo y cuáles son sus objetivos y métodos. También nos enseña que la oración es un arma eficaz contra él. No tengo dudas de ello. Pero no debemos quedarnos sólo en rezar, debemos también prepararnos para el buen combate, porque como decía Julius Evola en Rebelión contra el mundo moderno, “La sangre del héroe está más próxima a Dios que la tinta de los filósofos y las oraciones de los devotos”. ¡No lo olvidemos! Occidente tiene dos caminos, o luchamos para restaurar nuestra civilización en Cristo, edificando una nueva Cristiandad, o terminaremos profundizando el proceso de apostasía que nos conduce indefectiblemente hacia una sociedad fraticida, sierva de Satanás, que prepara los caminos del Anticristo.

* Artículo publicado en el Boletín "Hacia una... III Posición" (Número 3 - Marzo Abril de 2019).

viernes, 9 de septiembre de 2022

NACIONALISMO CULTURAL EN TIEMPOS DE UNIVERSALISMO

En el año 1972 se publicó en Las Bases un artículo del General Perón titulado Hacia el Universalismo. Allí nuestro histórico conductor nos enseñaba que la evolución de la humanidad siempre se dirige hacia integraciones mayores, y la sintetizaba de la siguiente manera: Del hombre aislado a la familia, de ésta a la tribu, al estado primitivo, a la ciudad, al estado medieval, a la nacionalidad y, en aquel momento, al continentalismo. Finalmente profetizaba que la próxima etapa de la evolución sería el universalismo, y nos alertaba sobre el atraso de la integración latinoamericana sentenciando que "el año 2000 nos encontrará unidos o dominados".

Perón, como buen político que actuaba sobre la realidad y no sobre la idea (razón por la cual creó una doctrina extraída de la tradición de su pueblo y no una ideología surgida de las mentes iluminadas de los claustros universitarios), sabía que esa evolución hacia el universalismo era irreversible e inevitable. En consecuencia, no se dedicó a juzgarla ni a elucubrar utópicas ideas para evitarla, sino que nos dio la clave de cómo debíamos actuar sobre esa realidad. Ello se observa claramente en su discurso del 1° de mayo de 1974, cuando expuso ante el Congreso su Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. El General, en dicha oportunidad, reiteraba que el mundo iba hacia el universalismo y que ello "nos exige desarrollar desde ya un profundo Nacionalismo Cultural como única manera de fortificar el ser nacional, para preservarlo como individualidad propia, en las etapas que se avecinan". Y nos volvió a advertir que "mientras se realice el proceso universalista, existen dos únicas alternativas para nuestros países: neocolonialismo o liberación".

Es claro que Perón visualizaba hace décadas el proceso universalista, y también su faz negativa, el globalismo neocolonialista. Pero además tenía muy claro que la puja entre liberación o dependencia no tendría su eje tanto en el aspecto militar, sino que el nuevo colonialismo sería primordialmente cultural. Por esta razón nos daba una solución, enarbolar el Nacionalismo Cultural como la cuarta bandera justicialista. Es decir que el General consideraba al Nacionalismo Cultural como único remedio a la globalización homogeneizadora, siendo partidario de un universalismo en que se respeten las particularidades de cada Nación. Un universalismo de liberación con basamento en la fraternidad y la colaboración entre los pueblos, en contraposición a un globalismo neocolonialista de dominio cultural para el sometimiento y la explotación.

De lo expuesto, resulta evidente que esta exaltación de lo propio no va en contra de nadie, ya que, como se expresa en Doctrina Peronista, nunca hemos pretendido una hegemonía política, económica o espiritual sobre otras naciones o pueblos. Sólo reivindicamos el derecho a mantener nuestra propia identidad, no a quitársela a los demás. Por ello el justicialismo siempre sostuvo “el derecho de cada Nación de adoptar la filosofía político social más de acuerdo con sus costumbres, religión, posición geográfica y circunstancias históricas, si es que en verdad se quiere subsistir con la dignidad y jerarquía de Estado soberano” (Doctrina Peronista).

Ahora bien, ¿S.S. Francisco no nos propone lo mismo hoy cuando nos habla de la Esfera y del Poliedro? “La esfera –explica el Papa– puede representar la homologación, como una especie de globalización: es lisa, sin facetas, igual en sí misma en todas sus partes. El poliedro tiene una forma semejante a la esfera, pero está compuesta por muchas caras. Me gusta imaginar a la humanidad como un poliedro, en el que las múltiples formas, expresándose, constituyen los elementos que componen, en la pluralidad, la única familia humana”. Evidentemente el Papa y el General tienen el mismo remedio para el peligro que engendra el globalismo homogeneizador, que no es otro que el derecho de cada pueblo de identificarse con su cultura mediante el fomento de un sano nacionalismo, evitando naturalmente un nocivo chauvinismo etnocentrista. ¡Pero que se entienda! … esta similitud no es porque el Papa sea peronista, como maliciosamente dicen a diario los agentes de Clarín, sino porque el peronismo es profundamente cristiano, como se establece en la verdad justicialista número catorce. Podemos decir que ambos tienen la misma receta porque parten de los mismos principios de moral social, los cuales están condensados en la Doctrina Social de la Iglesia. No en vano Perón nos dijo en Conducción Política que con el justicialismo se pudo poner en “ejecución la doctrina social cristiana que hace dos mil años estamos predicando”.

Como siempre, el General estaba en lo cierto, y hoy vemos como los pueblos reaccionan ante el globalismo reafirmando sus culturas y tradiciones. Después de setenta años estamos virando nuevamente hacia los nacionalismos; Trump y Putín son claros ejemplos de ello. A Dios gracias, podemos decir que el mundo digitado tanto en Yalta como en el Consenso de Washington ha muerto. Pero en este nuevo contexto internacional surge otro interrogante ¿Estos nacionalismos serán una liberación para todos los pueblos o serán nuevas formas de dominio de un pueblo sobre otro? La respuesta todavía no la tenemos, pero sí la esperanza. Ella radica en que el Papa Francisco, como líder espiritual (no como conductor político, como pretenden algunos), pueda iluminar este irreversible proceso mundial. En fin, como peronistas, celebramos este resurgir identitario, ya que nuestra doctrina es esencialmente nacionalista; pero también, por ser peronistas, anhelamos que sea una nueva etapa de confraternización entre los distintos pueblos, naciones y culturas, y no de enfrentamiento entre ellos, porque nuestra doctrina no solo es nacionalista sino que también es profundamente cristiana.

* Artículo publicado en el Boletín "Hacia una... III Posición" (Número 2 - Noviembre de 2018).

viernes, 2 de septiembre de 2022

EL PERONISMO Y SU TERCERA POSICIÓN

La Tercera Posición Justicialista es una cuestión que todos tienen en la boca pero que pocos comprenden o conocen cabalmente. Una constante entre los opinólogos de los medios de comunicación, e incluso entre compañeros que adolecen de un recto adoctrinamiento, es considerar que nuestra tercera posición se ubica en un punto medio entre el capitalismo liberal y el comunismo marxista. Por tal razón es tan común escucharlos decir que el justicialismo es una doctrina centrista o de centro, pero nada más alejado de la realidad. Si el General nos enseñó en Doctrina Peronista que los emblemas cohesivos de la revolución nacional justicialista son “Dios, Patria y Justicia Social” ... ¿Cómo puede estar nuestra doctrina en el medio de dos extremos que son esencialmente materialistas, internacionalistas y de explotación del hombre?

El Justicialismo no está a la derecha ni a la izquierda del liberalismo o del marxismo, ni se posiciona en medio de ellos, sino que está en la vereda de enfrente. Y es que el liberalismo y el marxismo son ideologías, por derecha y por izquierda, de la modernidad anglosajona; mientras que el justicialismo es una doctrina realista fruto de la cosmovisión hispánica, en la que se condensa la tradición greco-latina-cristiana. Son cosmovisiones antagónicas, de un lado el liberalismo y el marxismo, que son las dos caras de la misma moneda, y frente a ellos el justicialismo. Son en definitiva la expresión de la verdadera grieta, la nacional hispánica frente a la antinacional anglosajona, como lo definía el General. Por ello, cada vez que los gobiernos peronistas fueron fieles a su doctrina siempre ambos extremos anglófilos se juntaron en su contra, cual maniobra de pinzas. Así ocurrió con la Unión Democrática, con los comandos civiles del ‘55, y también en los setenta, cuando la subversión marxista dio la justificación al golpe liberal contra el gobierno de Isabel. Por tanto, si nuestra tercera posición no tiene como referencia los extremos mencionados, ni por tanto se posiciona en el centro de ambos. Entonces … ¿Cuáles son los extremos en que se referencia nuestra posición doctrinal?

Para esclarecer ello vale recurrir a una breve y simple obra del Dr. Raúl Antonio Mendé, quien fuera director de la Escuela Superior Peronista. Me refiero a El Justicialismo, doctrina y realidad peronista, obra prologada por el General Perón, quien la definió como “un aporte valioso y honrado a la divulgación de nuestra doctrina” y “ejemplo de su interpretación y de su sentimiento”. Allí Mendé nos enseña que el justicialismo es una solución al gran problema de la humanidad, el cual no es otro que la felicidad del hombre. Pero nos advierte que el hombre para lograr su felicidad tiene que solucionar dos escollos. El primero es la lucha intrínseca que tiene entre la materia y el espíritu que constituyen su unidad, y el segundo es la lucha extrínseca entre esa unidad personal y el resto de los hombres. En base a ello, la Tercera Posición Justicialista no propone una solución extrema sino de armonía y equilibrio entre el espíritu y la materia, y entre la unidad y la totalidad en la sociedad humana. Es decir, que el Justicialismo es una tercera posición entre las soluciones extremas que se han intentado fallidamente en la historia, tales como espiritualismo y materialismo respecto del problema del hombre, o individualismo y colectivismo respecto del problema de la sociedad. Pero es de resaltar que ni siquiera entre estos extremos el justicialismo es una solución centrista, ya que nuestra tercera posición no está a igual distancia de tales extremos. En efecto, Mendé indica que el péndulo justicialista se ubica más cerca del extremo espiritual que del material, y que asimismo está más cerca de la unidad humana que de la totalidad humana. Ello, por la sencilla razón, que el valor absoluto intrínseco del espíritu es superior a la materia, lo mismo que el valor de la unidad humana es mayor que la colectividad. De lo expuesto surge que la Tercera Posición Justicialista es una solución espiritual que no desconoce ni desprecia las necesidades materiales y que busca la liberación del hombre por su perfección como unidad humana sin menospreciar a la colectividad. Esta es nuestra tercera posición, simple y por tanto verdadera, porque, como decía Perón, “la simplicidad es producto de la verdad”.

Ahora bien, esta breve reseña sobre nuestro posicionamiento doctrinal no debe quedar en un mero onanismo intelectual, sino que debe servirnos para reflexionar sobre las verdades últimas del justicialismo, y desde esa perspectiva reconstruir la Patria y al Hombre Argentino. Es fundamental hoy retornar a nuestra doctrina, ya que el gobierno oligárquico actual, el cual es la etapa final de un proceso de más de cuarenta años, nos dejará un país desbastado tanto en su base material como en su base espiritual. Deberemos reconstruirlo todo, como lo realizó el General Perón en la década del cuarenta, y por eso debemos volver a sus verdades. Y éstas últimas nos indican que tendremos que empezar por las realidades materiales, las cuales, si bien son de orden inferior, son las más urgentes. Lógicamente ello debe ser así porque no es posible hablarle al pueblo de Dios y Patria si no se cumple primero con reparar las injusticias sociales. Así lo hizo Perón porque “había que mitigar el hambre y vestir la necesidad de los ‘descamisados’ antes de hablarles del espíritu”, como lo indica Mendé. Pero el justicialismo, al ser una doctrina espiritual y trascendente, no se queda allí, lo cual lo diferencia esencialmente de las ideologías materialistas. Nosotros no consideramos a las realidades materiales como un fin, sino como un medio para concretar las realidades espirituales, que Mendé excepcionalmente sintetiza en: “Fe en Dios, Amor por la Patria y sus símbolos, Unión de la familia y Solidaridad entre los hombres”. Esta es la fórmula peronista: reconstruir la base material de la Patria y distribuir la riqueza de manera justa, para elevar espiritualmente a nuestro pueblo a través del fomento de las virtudes y del culto a los valores trascendentes. 

Asimismo deberemos desterrar el individualismo deshumanizado, causa de la explotación del hombre por el hombre, que nos transformó en una sociedad egoísta. Ello lo debemos hacer, pero obviamente sin caer en el extremo colectivista, lo cual también es una explotación del hombre pero por el Estado. La Tercera Posición Justicialista suprime toda explotación del hombre, sea por otro hombre sea por el Estado, porque cree en la libertad individual pero ella no de forma absoluta, como los liberales, sino en función social. El hombre es un animal social y por ello no se puede realizar en una comunidad que no se realiza, como decía el General. Esta es la razón por la cual el justicialismo propone un comunitarismo, es decir un modelo de sociedad orgánico, donde el hombre se desarrolla y relaciona naturalmente a través de la familia y de las organizaciones libres del pueblo. Nosotros no reducimos la sociedad sólo al individuo y al Estado, como hacen liberales y marxistas, de allí la importancia que tiene la familia y los gremios en la sociedad peronista, porque tal cosmovisión reduccionista no es social sino lo contrario a ello. Lo dicho no es ni más ni menos que lo que Perón llamó comunidad organizada.

En fin, lo expuesto es sintéticamente nuestra posición y basamento doctrinal, el cual debería ser el fundamento último de todas las política de un gobierno que se jacte de ser peronista. Esta es la clave para volver … pero volver en serio, para instaurar de manera definitiva la Patria Peronista, Libre, Justa y Soberana ¡Que así sea!

* Artículo publicado en el Boletín "Hacia una... III Posición" (Número 1 - Octubre de 2018).